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La poesía de Bernardo González
Naín Nómez

 

 

El poeta Bernardo González Koppmann nació en Talca en 1957. Su padre fue ferroviario y su madre profesora normalista. Es Licenciado en Educación y Profesor de Estado en Historia y Geografía. Ejerce la docencia en el Instituto Superior de Comercio de esta ciudad. Sus primeras publicaciones se hicieron a comienzos de los ochenta. Ha investigado y difundido la literatura de su región, rescatando la cosmovisión campesina de autores como Emma Jauch, Jorge González Bastías y otros poetas maulinos. Pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile. Su trabajo ha sido seleccionado en las antologías Anaconda, Antologi di Poeti Americani, Québec, 2003, en Nueva Antología Hispanoamericana en Lima, Perú, 2004, y en Lírico Enjambre Hispanoamericano, Frente de Afirmación Hispanista, A. C. México, 2007. Poemas suyos han sido traducidos al italiano, francés, turco y catalán.

 

Su trabajo literario ha obtenido importantes premios, entre los cuales se pueden mencionar el Tercer Premio del Concurso Nacional de El Mercurio, en 1988, el Primer Lugar en el Concurso Nacional “Pablo Neruda”, en 1989, realizado por la revista Pluma y Pincel de Santiago, y el Premio Nacional de Poesía “Stella Corvalán” de la Municipalidad de Talca, en el año 2004, además de una serie de otros premios regionales y nacionales.

 

Sobre su propia obra, el poeta ha señalado: “Yo nunca me he propuesto ser poeta ‘regional’, sino poeta a secas. Pero por origen y, especialmente, por motivos y temática me he ido circunscribiendo a un prototipo de escritor provinciano, rural, maulino, porque adhiero instintivamente a la premisa de Cervantes, Rulfo, García Márquez, Teillier, Barquero, Kavafis y tantos otros que plasman su arte a partir del universo que los circunda, que conocen, aman y embellecen. No se puede elaborar ficciones ignorando la realidad o consumiéndola vulgarmente como depredador o turista. Así he ido recogiendo leyendas, costumbres, gestos, ritos, usos, artesanías, modos, maneras; en fin, una cultura espontánea pero con perfiles más o menos definidos que han dado en llamar la ‘maulinidad’ y, poco a poco, con estos materiales antropológicos he hurgado en mi propia universalidad subyacente utilizando de preferencia imágenes literarias que elaboro con técnica y paciencia, es decir, con responsabilidad”. (Entrevista de Marcela Meléndez Muñoz, 2001).

 

Juan Mihovilovich ha dicho que “la poesía de Bernardo González Koppmann está llena de imágenes líricas, de propuestas permanentes sobre el paraíso perdido que, paradójicamente, pervive en la memoria a través de señuelos ineludibles de las pequeñas cosas que se evocan por los sentidos” (2005). Por su parte, Fernando Quilodrán al referirse a Memorias del agua ha expresado: “No sé si este libro será una síntesis de las tendencia maulinas que su autor con tanta solvencia trata en el prólogo. Sólo sé que al ingresar en el sistema de González Koppmann me he encontrado en un territorio pródigo. Y que -muchas gracias por ello- me he reconocido más hombre simple, más humano esencia, más desprovisto de los objetivos superfluos que se nos cuelan por entre los intersticios del comercio social y las veleidades de la técnica” (1999).

 

La poesía de Bernardo González reitera el gesto anacrónico, aunque totalmente válido, de devolverse hacia los lares perdidos, con una mirada que sin dejar de ser nostálgica, bucea en la memoria para reencontrarse con los gestos cotidianos de los pasajeros del tiempo, las máquinas oxidadas, los cajones vacíos, los lugares deshabitados. Hay en sus rastreos una mueca de disgusto por el proceso de la modernidad que ha pasado por encima de las cosas, los espacios y sus habitantes, pero a la vez hay también un reconocimiento del paso inexorable de la temporalidad y de la recuperación de una porción de esas realidades a partir de la reconstrucción de la memoria. En otras esferas, la poesía de González se torna juguetona, epigramática, fluctuando entre la conseja campesina, el refrán, el romance y el haiku, en una mezcla que revela sus dotes de poeta de la síntesis. A veces también incursiona en la vena irónica con un leve matiz crítico y político, que nunca se muestra ni excesivo ni panfletario. En su neorruralismo, el poeta retoma las antiguas líneas de la poesía del Maule, para volver a mostrarnos nuestra huella en los cerros, quebradas y ríos con un verso que, a ratos, deslumbra en su desnudez autóctona.






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 Referencia
Naín Nómez.  "La poesía de Bernardo González."  Cantos del Bastón. Ed. Bernardo González Koppmann. Talca, Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.    2 de noviembre de 2008.
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