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Castellano
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Jorge González Bastías (1879-1950). Selección de poemas.
Felipe Moncada Mijic. Selección de Poemas.

Poesía : Castellano

Versión impresora


Sergio Hernández. Selección de Poemas.
(Por Ivo Maldonado)

 

 

Carta a Dios

 

 

Fecho esta carta aquí en la tierra,

en este pequeño espectro creado por tus manos

y olvidado por tu memoria.

Las cosas no andan nada de bien por estos lados;

los diarios siguen anunciando crímenes y suicidios,

que tú permites con esa indiferencia

que parece caracterizarte

desde el principio de los siglos.

Solo te veo, a veces,

asomado a los niños,

a quienes tu transformas poco a poco,

en turbios entes desterrados;

porque es necesario decirlo,

los más esclarecidos adultos

se entretienen aquí en forma peligrosa

jugando candorosamente

con guerras y con bombas.

Yo soy la voz que clama

y reclama en el desierto,

en este mundo en que nos martirizamos

los unos a los otros.

Yo soy el que tengo hambre

y tú no me alimentas,

ando con sed

y escondes tú las norias;

soy peregrino y no me hospedas;

desnudo estoy y no me vistes;

me encuentro en la cárcel

y tú no me visitas.

Suéltanos tu maná sobre la tierra;

destruye tú, si lo deseas,

cines, automóviles,

todo cuanto no sea sangre

en nuestras venas;

repártenos mejor

las uvas, el pan, la paz

y las estrellas.

En verdad, en verdad, te digo

yo soy el que ha pecado

y seguirá pecando mientras viva;

de carne soy

y busco yo la carne florecida.

Es por amor que muero

y por andar amando me condenan.

Despierta, gran señor, de tu letargo;

suéltanos tu maná sobre la tierra.

Yo he dicho como tú:

Hágase la luz

y emergen las tinieblas;

hágase mi alegría

y surgen las tristezas;

busco y no encuentro;

llamo y no se me abre;

entré por la puerta angosta

y di con la espaciosa senda.

Pero cosecharé uvas de los espinos

y haré estallar de abrojos, azucenas.

A ti te obedecieron los vientos y los mares;

los hombres y las bestias;

montañas y ciudades;

calma, entonces, señor,

mis tempestades:

Dime si existe algo verdadero,

si tienen sentido los armamentos,

las carreras,

los terremotos,

los incendios,

los llantos,

las miserias.

Esparce tu maná sobre mi pueblo

y haz del sol la llama verdadera,

iluminando un día

para ambos hemisferios.

 

 

Alto volantín


Alto volantín de septiembre,
pequeña llama entre las nubes,
encumbrado pétalo
de mis días celestes,
duermes aún en mi memoria

sin despertar al trompo
que bailará en mi vida
eternamente.

Pasaron otros días,
fui enredando mi juventud
a viejos libros,
mi rostro tomó la palidez de los papeles;
fui dejando mi sangre en los suburbios,
pero a ti no renuncio,
derribado volantín,
trompo doliente,
mi claro amanecer
en este anocheciendo
permanente.

 

Plaza


Ahora no espero a nadie,
la tibia primavera
atardece en mi plaza
y en mi tarde
las parejas que creen amarse
intercambian caricias.
Desde mi ventana
un columpio vacío
avienta mis días felices;
no diré que estoy solo,
estoy conmigo mismo, simplemente,
y para acompañarme
saco un pez luminoso
de mi acuario
y con él enciendo la noche.


Hay un niño solo


Hay un niño solo
que canta en una plaza sola
de una noche sola
y gorjea como un pájaro
tirando guijarros
a mi alma
que se extiende
en rugosos círculos concéntricos.

 

 

En mi árbol…

 

 

En mi árbol de hojas desoladas

acumula el crepúsculo

sus últimos pájaros.

Casi está aquí la noche,

ella regresa siempre

pero tal vez tú nunca vuelvas.

 

Dispersos por el mundo,

no volveremos a encontrarnos

y a quién preguntar por ti

si conocí mejor tus ojos

que tu nombre;

si hablaron más tus labios

que tus propias palabras.

 

Tu recuerdo es tan vivo

que casi no me haces falta. 

 

Sólo en este contacto 

 

Sólo en este contacto nos unimos

en esta mordedura nos queremos

ardemos juntos como un pequeño infierno

descubrimos el mundo en este rato

y no queremos morir

o desearíamos morir

siempre que el paraíso pudiera ser este momento

qué desatado furor de carne y fuego

fugaz como el suicidio de una estrella

magnifico temblor

cósmica entrega

 

Vuelo 

 

Quien no se haya tendido

bajo un bosque de pinos

frente al mar

y entregado a la tierra

jamás sabrá nada de sí mismo

ni dónde está

y errado serán sus pasos

por bares y tabernas

porque nunca verá el sigiloso tránsito

de las constelaciones

que se desplazan fulgurantes

por los cielos altísimos

yo estoy ahora

bajo un bosque de pinos

junto al mar

como todo es Dios

yo soy Dios

y esta noche gobierno las galaxias

tendido y acodado

en una de los polos de la pequeña tierra

deslumbrante es el bellísimo paisaje de los universos

ahora los pinos han dejado de rezar

y entonan solemnes cantos gregorianos

yo estoy en Dichato (Chile)

 

 

Moscas

 

 

Las moscas juegan ajedrez

en el pobre mesón

parecieran no tener preocupación

alguna

ni grandes problemas metafísicos

pero siempre andan rondando

la muerte

y la miseria

como si Dios las hubiese creado

a nuestra imagen y semejanza

 

 

Señor...

 

 

Señor
dime si existes
te pregunto en la noche
del desamparo y la amargura
mientras mis propios demonios
me clavan
a esta cruz invisible
con los horribles martillos
de la culpa

 

 

Imagen

 

 

En mi estanque interior,
tu imagen no se borra.
Tu propio viento a veces,
riza el agua
y son también hojas tuyas
las que caen,
pero tus ojos no se deforman.
Es posible que ya nada suceda
entre nosotros.

Ahora, la tarde entera
es el estanque,
huye una gaviota
hacia otros mares
y es tu sonrisa
la que parte
y es tu mirada
la que parte,
pero tus ojos nunca se deforman.

 

 

Cuento

 

 

La brisa vespertina
viene acariciando los ciruelos
tenue
imperceptible
muda
hace llover pétalos lentos
las graves palmeras son columnas
con capiteles de abanico
catedrales inconclusas
sin incienso
sin monjes
y sin ritos
me he puesto triste
sin quererlo
para ahuyentar el llanto
les contaré a los pájaros un cuento
yo quise ser un día un tallo largo
muy robusto
y muy alto
adherido a mi tronco
hubiera ascendido al mundo
hasta los astros
quise ser el árbol más grande
de la tierra
florecido en otoño
en invierno
en estío
en primavera
tan alto habría sido
que por flores tendría
las estrellas
ahora estoy aquí
me observo
nada tengo
aquí termina
el cuento
desde todos los puntos
han corrido hacia mí
todas las penas
se me desploma el pensamiento
bajo la tierra
irremediablemente triturado
soy una débil raíz
hecha de nervio

 

 

El canceroso

 

 

El canceroso
aunque con algunos dolores
disfrutaba de sus últimos días
una inyección por la mañana
dos o tres por la tarde
algunos amigos
con sus rostros especialmente acomodados a las
circunstancias
irrumpían en su habitación
se conversaba del tiempo
de los increíbles progresos de la ciencia médica
de lo mejorado que estaba el semblante del  paciente
de los proyectos de la reforma agraria
de los conflictos entre marxismo y capitalismo
de los últimos viajes espaciales
a lo que el canceroso respondía
con un discreto silencio
ya que él
a través de la ventana
observaba un ciruelo florido

 

 

Acuario

 

 

Mi infancia es un acuario inaccesible
un ebrio país de trompos y palomas
al que es preciso llegar con traje blanco
en una mañana azul
de sol volcado
yo no daría ya con los caminos
pero recuerdo algunas cosas
bandas de circo
en tardes de novena
noches de riñas y cansancios
dando conmigo en un desfondado sueño
sin contorno
cuando pasaba el regimiento
abandonaba mis juguetes rotos
y era mi corazón
todo mi cuerpo
después
vino la bruma en espirales
un día
mi madre y los guijarros
dieron un seco ruido de infinito
el tiempo frente a mí empuñó las manos
Soltó pájaros negros en mis ojos
y un trozo de sol
cayó entre los labios
La tarde es un sollozo contenido
mi infancia
es un acuario

 

 

Documento psiquiátrico

 

 

Lloro por los días que perdí
y que pasaron esquinando mi vida
lloro por los días en que no anduve como otros
con las bellas muchachas
en las cálidas tardes de verano
lloro por el posible que pude ocasionar
a los que más quise
lloro por mis sublimes
por mis involuntarios
y urgentes y perentorios crímenes
lloro por el absurdo que ha significado toda mi ternura
lanzada a los cuatro puntos cardinales
y que no tuvo eco
y que se estrelló con el odio
y la mezquindad
y la ciega roca de las pobres gentes
a quienes sin embargo amo y perdono
lloro justamente por mi inconfortable ternura
celeste anzuelo
con el que también he recogido hermosas perlas}
adheridas al fondo del fango
y del abismo

 

 

Yo soy como las plantas

 

 

Yo soy como las plantas o los árboles
que nunca han sabido quienes son
y echan flores o espinas
o atrapan insectos
ellos están ahí simplemente
como yo en mi tierra
y no les interesa ser astronautas
ni andar apretujados en los metros
o en los autobuses de las grandes urbes
por las noches
albergan a los pájaros
o contemplan humildes el universo
recibiendo amorosamente el rocío de la madrugada
cuando mueren regresan al vientre materno
para nacer de nuevo
en cualquier forma
es bueno ser planta o árbol
porque de ellos será el reino de los cielos

 

 

No hay nada que agregar

 

 

No hay nada que agregar
amigos míos
una nube
a otra nube
hacen la lluvia
una lágrima
a
otra lágrima
hacen el llanto
un pobre a otro pobre
hacen el pueblo
mi casa
mi familia
la intemperie

 

 

Vivimos los días

 

 

Vivimos los días de Ana Frank
el índice es una cruz
entre los labios
Caminar en puntillas
musitar las palabras
no encender las luces
dormitar si se puede
tender el oído hacia la noche
agujereada de disparos

 

 

Soy sólo profesor

 

 

Soy sólo profesor
poseo un traje gris
y una corbata;
no puedo tener novia
ni automóvil
ni casa.

Engaño en mi función
en forma refinada
hablo del bello mundo
y de la patria,
reviso mil cuadernos por segundo,
yo paso mi programa,
le limpio la nariz a mis alumnos
aunque nadie me paga.

Las gentes ignorantes
me escupen en la cara,
me pisan en las micros,
me denigran, me ultrajan.

Mas, viendo yo a los niños,
alumbra la mañana,
retórnanse a su sitio mis sentidos
sumérjome en mi acuario conocido.

 

 

Está bien

 

 

Está bien
está bien
todo está bien
sólo que el hambre mata niños
y en la oscura humedad
crecen los muertos
y sin embargo está bien todo
y es grato haber llorado entre cipreses
embriagarse de tiempo
refrescar con amigos y cerveza
las blancas noches de verano
anclar el corazón en algún puerto
incorporar un poco de sol
al alma que habitamos
entretejer de amor
las noches y los días
y sobre todo pensar
que aún pertenecemos
a esta pequeña parte de la muerte
que hemos llamamos vida

 

 

Me persigue Chillán

 

 

Me persigue Chillán
por todas partes,
remecida uva sol;
plácida plaza
viene conmigo desde siempre
arsenal de la patria.

Chillán es lo que tengo
y eso es bastante.
Para tan grande sed
que ando trayendo
no hay otro cántaro que valga;
para tanto cansancio acumulado
no hay otra almohada.
Chillán fue mi principio,
fue mi mañana;
lámpara verdadera
nunca se apaga.

 

 

Lluvia

 

 

¿Quién canta detrás de los cristales?

Nadie canta detrás de los cristales

Sólo la lluvia cae entre las tumbas

y los muertos

lejos de despertar

parecieran dormir

a velocidades increíbles

 

 

Sacad de este árbol

 

 

Sacad de este árbol

caído

todas las ramas

todas las hojas

Y si ha dado alguna flor

también sacadla

 

 

Gentes...

 

 

Gentes del mundo

enorme y ciega tribu

de gitanos en fuga

desarticulado archipiélago

donde el dolor aterriza

y las alegrías se remontan

es preciso que unamos nuestras islas

aunque sea con un mar

creado por nuestro propio llanto

 

 

Último deseo

 

 

Antes de dejar de respirar

antes de retirarme definitivamente de este juego

no pongan ni siquiera un Cristo entre mis manos

Pon tu sonrisa y tu mirada

y que eso sea el paraíso

 

 

Es tan profundo

 

 

Es tan profundo el sueño de la muerte

que ni clavos ardiendo

ni pétalos de nieve

pueden ya despertarlo

 

Es tan azul el sueño de la muerte

que ni mares ni cielos

se pueden comparar a esa oquedad celeste

 

Es tan plácido el sueño de la muerte

que ni un niño dormido

se iguala en su quietud

en su ausente sosiego

a esa implacable ausencia

a ese sueño morado

a ese silencio largo

al más definitivo de todos los silencios






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 Referencia
(Por Ivo Maldonado).  "Sergio Hernández. Selección de Poemas.."  Cantos del Bastón. Ed. Bernardo González Koppmann. Talca, Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.    3 de marzo de 2010.
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