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Castellano
Ramón Riquelme. Selección de poemas
Natalia Rojas Cortés. Selección de poemas.
Ricardo Opazo. Selección de poemas.
13 Poemas de Memorias del Bardo Ciego
Tributo a las cenizas
Rodrigo Arroyo. Selección de Poemas
Barrio Hondo
“18 Canciones de la Patria Amarga”, de Yannis Ritsos
Jorge González Bastías (1879-1950). Selección de poemas.
Felipe Moncada Mijic. Selección de Poemas.

Poesía : Castellano

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Felipe Moncada Mijic. Selección de Poemas.
Felipe Moncada Mijic

La poesía de Felipe Moncada

 

Desde la marginalidad concreta de sus afectos - lo rural, la metafísica del barrio, la naturaleza, los poetas de sus coincidencias, la cultura decantada por el gesto humano -, Felipe Moncada ha construído un lenguaje poético autónomo que se ha de mantener vigente por varios movimientos teléurico y literarios más, en esta larga y angosta costra volcánica llamada Chile.

 

Su escritura se sustenta ética y estéticamente en la construcción del texto a partir de una experiencia personal real, experiencia que en el caso de Moncada perfectamente se puede reducir a una gota de rocío colgando de una aguja de pino, a una pisada de codorniz en el trumao, a la sonrisa de una preñadita o, contrariamente, se puede expandir a una galaxia sin nombre todavía, a un poeta chino milenario, a las profundidades de los mares griegos e, incluso, al tráfago artesano del porteño, del maulino o del chilote que vaya a donde vaya siempre lleva dentro de su silencio.

 

Felipe Moncada coge estos materiales líricos cual si fuera un sobreviviente que retirara restos de un naufragio - maderos apolillados, diarios de viajes, astillas de mangos de herramientas -, y con ellos enciende una hoguera en medio de la nada, como el antiguo dios romano del hogar llamado Lar, iluminando la noche cósmica del desamparado después de haber atravesado como un apátrida el río Babel.

 

Sus poemas permanecerán en la memoria literaria de éstas y otras latitudes por la elaboración de imágenes donde los componentes contrarios producen la síntesis inusitada que confiadamente anida en versos libres tatuados en arcilla, adobe o tronco seco; por la precisa entonación del ritmo de los encabalgamientos; por la propuesta antropológica y panteísta de hallazgos que no rehúyen la intertextualidad de los doctos ni el canturreo amerindio de campesinos ebrios.

 

Poesía necesaria que fluye espontánea por su génesis y sesuda por su oficio, la cual nos ampara como pirca o barcito de rincón, espíritu del valle, certeza de una belleza sincera, sólida, contundente, fundacional de un modo de ser poeta en medio de la hecatombe que tanto se extrañaba en la actual poesía del cono sur del continente.

 

Esta muestra poética venga a confirmar lo dicho.

 

 

De “IRREAL”

2003, Ediciones Brazo de Cervantes, Santiago.

 

 

 

CUANDO CAE

LA MÁSCARA DEL ACTOR

 

 

En la sala pánico, los muros son micrófonos

que comentaristas calvos soplan contra el tiempo.

 

La geometría de la sala es un caracol

que mujeres de vidrio llevan en los ojos.

En ella, en el medio de la escena

cae la máscara del actor, y en su rostro:

 

como en la pantalla de un televisor

se puede apreciar la niebla

chocando contra roqueríos azules.

 

Se puede apreciar además,

la lluvia mojando la maleza en un vagón

ya que su rostro es una ventana abierta.

 

 

MINOTAURO

 

 

Una vez adquirido mi fabuloso condominio

 

(donde siempre pensé poseer mujeres por miles

y ver desde mi balcón bucólicos atardeceres

y techos de lata donde los gatos enfermos

despedazan lauchas hundidos en el vapor de la noche)

 

Contemplo la inmóvil extensión de los pasillos

 

(con las puertas abiertas hacia lugares

donde grandes televisores pasan prendidos noche y día)

 

O camino desnudo por los corredores.

 

(masturbándome de vez en cuando

y cambiando de canal en canal

hasta quedarme dormido en los sillones

y pasar a los turbios canales del inconsciente

donde veo estrenos de pesadillas

y sueño de vez en cuando, aún, con el mundo real)

 

Ayer, mientras tomaba té en el techo de las ruinas

 

(contemplando desde la lejanía

el interminable flujo de gente por las calles

los ordenados cardúmenes de peces humanos)

 

observé algo completamente irreal

y contrario a todo orden y buenas costumbres:

una (turbia) paloma intentando cazar un gato.

 

(cuando pensaba que las palomas se conformaban

con picotear incesantemente el pasto de las tumbas)

 

La vi agazapada a punto de asesinar al inocente felino.

 

(y hubiera salido corriendo para tratar de impedirlo

si hubiera tenido algo para tapar mi cuerpo desnudo

y ese tipo de persistentes ojos en la calva

no me hubiera mirado tan fijo

desde el televisor que está al terminar la escalera).

 

 

DURMIENDO EN EL CONDOMINIO

 

 

En el momento exacto que desaparecen

los camiones blindados de la basura municipal:

un pájaro de raza desconocida entona su canto.

 

Esto dura exactamente treinta segundos, tiempo que le basta

para entrar en el sueño de los habitantes del condominio:

un pastizal en común donde los vecinos caminan desorientados.

 

Allí pronuncia en distintos idiomas la palabra miedo,

esto, ya lo dijimos, durante treinta segundos,

luego se echa a volar y los vecinos despiertan de súbito

escuchando la sirena de una ambulancia.

 

 

CEMENTERIO DE MARIPOSAS

 

No sé si fui un hombre que soñaba ser una mariposa
o una mariposa que sueña ser un hombre

Chuang Tsé (siglo III a. de C.)

 

Se paró en la pantalla del televisor

a palpar señales de luz

y sin querer ni venir al caso:

recordé toda la maldad del mundo.

 

Durante días -aquella pieza única-

aleteaba sobre una ventana que da a la calle

o bien caminaba sobre nuestras cabezas

olfateándonos con su trompa en espiral.

 

Como un miembro más de la familia

se cruzaba en el aliento de nuestras conversaciones

o bien sobre la pantalla encendida

movía sus brazos de abanico.

 

Acostumbrados a su presencia

la encontramos muerta entre los cables eléctricos:

las hormigas la saqueaban como soldados

que desbaratan un avión caído en la selva.

 

Ahora es ella la pantalla

donde vemos toda la maldad del mundo.

 

 

EN CASA DE LA LLUVIA

 

 

Cuando el ruido del mundo se desvanece

todavía queda el viejo pino

repitiendo canciones de luna agrietada.

 

Al fondo del patio

las cañas deshacen la niebla en hilos

y las máquinas del molino

trasnochan para el pan de la madrugada.

 

Se va la presencia de las cosas

como el vapor de los muros húmedos:

 

La calabaza olvidada del verano

espera un fulgor de llamas

que la salamandra no entrega.

 

El reloj a pilas en el muro

sigue marcando la hora en que florece la higuera.

 

La radio grita noticias que las paredes olvidan.

 

Al amanecer, el espejo repite mi cara

cuando la máquina de afeitar barata

borra la noche de las mejillas

 

y el sol anuncia la huída de los treiles

desde los potreros escarchados

hacia el vapor blanco de los ríos lentos.

 

 

PARÁBOLAS DEL CUERPO Y DEL ALMA

 

Es el alma un extraño sobre la tierra

Georg Trakl.

 

I

 

El alma se pierde en cerros lunares

pero el cuerpo es un anciano que ama los laberintos.

 

El corazón, en cambio, es el patio de la luna

donde las cañas buscan una melodía de conjuros.

 

A la hora en que el corazón agoniza

y el alma, separada del sujeto, silva canciones silvestres;

creemos caminar por la niebla en el cuerpo de un anciano.

 

II

 

El alma busca la nieve iluminada en las rocas

pero el cuerpo retrocede en la sombra de su bicicleta.

hasta llegar a la ciudad, donde la niebla inunda patios:

el universo de los perros mudos.

 

III

 

Nubes elevándose desde las grietas nevadas:

respiración de los cerros luego de la lluvia.

 

Desde arenales del Aconcagua sube vapor alucinado.

Desde surcos abiertos

exhala su aliento la escarcha quebrada por los campesinos.

 

El corazón queda vagando a orilla de los esteros

pero el cuerpo busca en la ciudad

lo que la garza en el lomo del caballo pardo.

 

 

IRREAL

 

 

Por un callejón estrecho -cemento sobre camino indio-

llegamos de pronto a la aldea donde Tu Fu

hace llorar a los ancianos con historias de guerra.

 

Salen a nuestro paso (como en uno de sus poemas)

muros de adobe coronados de pasto seco

flores de acacia que derriba el viento

y campesinos muertos

que levantan el rostro hacia cumbres de roca.

 

Pero es ya la hora de volver al mundo

y los motores de la micro rural

nos despiertan de un sueño de mil doscientos años.

 

 

CUATRO ACTOS

 

 

Lo conocido y lo desconocido

coinciden en una botillería.

 

Lo desconocido compraba una caja de vino

cuando entró lo conocido.

 

Lo desconocido lo mira de reojo

por su reflejo en el vidrio de la congeladora.

 

Lo conocido por su parte

se da cuenta de inmediato que lo desconocido

está en la botillería, pero prefiere no saludarlo.

 

  

ARTE POÉTICA

 

 

La escritura correcta

consiste en el código de barras

 

en los dibujos que se derraman

por la superficie de una piedra.

 

en la traducción al Griego

del zumbido de la cigarra.

 

La escritura correcta es no escribir

es mirar por una ventana.

 

 

EL MISTERIO DE LA POESÍA

 

 

Escribir no constituye ningún misterio:

 

afeitarse sin pensar en la muerte

partir un pedazo de pan

lograr que el trabajo sea un canto

eso sí que constituye un misterio.

 

 

EN EL LIBRO DE UN POETA CHINO

 

 

I

 

La primera lluvia del año

cae sobre las montañas azules de un viejo libro.

 

 

II

 

Poemas que parecen escritos esta mañana

traen un aroma de pinos derribados hace mil años.

 

 

BREVE HISTORIA DE CHILE

 

 

Por las mismas calles que recorrió la Quintrala

llevada sobre cojines por dos esclavos

hoy arranca un lanza en bicicleta.

 

 

CAMBIOS DE FORMA

 

 

La poesía de la rabia agoniza

amenazada por las flores de una enredadera.

 

 

PASAJERO EJEMPLAR

 

 

Impecable

saluda al chofer y duerme inofensivo.

 

Lo único irregular : deja escapar

algunos alaridos mientras sueña :

con la muerte con el futuro con la familia.

 

Sueña el buen hombre con carreteras

largas, oníricas, deshabitadas

con un paisaje de cerros de calaveras

con un laberinto de oficinas desocupadas

 

Sueña con volcanes que revientan

inundando de lava la ciudad.

 

Sueña que los buses se pierden

hacia el dominio turbio del océano.

 

Lo único anormal : deja escapar

grandes alaridos que los pasajeros ignoran

ya sea por piedad, por pudor

o por que la máquina es de vidrio.

 

De vidrio el cielo y de vidrio el paisaje

que apenas miran los desvanecidos.

 

 

FORASTERO

 

 

Atraviesa la lluvia

hasta el sitio donde pretende escribir una carta.

 

A medida que cruza las calles, envejece

y comprende al fin

el idioma de los árboles vacíos de  canto.

 

Convertido en pez, sube luego hacia la luz

de postes mojados por la lluvia.

 

Cuando por fin llega a su destino

es un niño que olvidó las palabras

y con hileras de caracoles vacíos

construye un camino que lo lleva

de vuelta a la casa de los sueños.

 

 

EN EL SALÓN DE NARCISO

 

 

Emergen como tulipanes de los muros

pequeños retratos captados por la polaroid:

en ellos Narciso mira hacia el lago

(la lente, es decir, el resto del mundo)

como quien espera oír una piedra

chocar al fondo de un barranco

o como quien pide auxilio desde mundos paralelos:

espejos, mas allá, en fin;

el otro lado, el alma que captura la fotografía.

 

En aquella distancia -aquel salón de cristal biselado-

Narciso cae por las tardes al suelo trizándose

“cartas del árbol genealógico que derriba el viento otoñal”

pudiendo resucitar siempre

a la hora del cine de horror

cuando actúan todos los candados del condominio

para seguridad de los asociados.

 

Pero Narciso no recuerda sus rostros innumerables

el espejo no da abasto para tanta pantomima

y como las hojas del místico Gynko

cubriendo las plazas de provincia;

las imágenes en el suelo simulan una pantalla encendida

cuando ya solo se transmiten pesadillas de los satélites.

 

 

LA DESINTEGRACIÓN DE LIUSES

 

 

Ahora se puede revelar la identidad del ciego

posado en los cables eléctricos de la vieja Itaca

los ojos vacíos de todo propósito

volcados de toda luz celestial de todo encanto

 

su canto:         un chirrear de máquinas de molino;

estertores en do-de-ca-fo-nía

para envidia de los agonizantes.

 

Pero que importa todo eso

no representa seriedad

no define al viejo posado en los cables:

 

la verdadera seriedad es un profesor sin empleo

o como predica el sabio chino:

la entretención verdadera es una tómbola de huesos.

 

En cambio

si de identidad se trata

se podrían enumerar espejos y laberintos

como premio de consuelo.

 

La verdadera coherencia es incoherente

una conversación escuchada por azar o imprudencia:

la confesión de una profesora a otra

sobre el tema de la infidelidad y la confianza

a media voz

en la cocina del colegio

a la hora del recreo

 

así como otros ejemplos que puede agregar el lector

pequeñas escenas para demostrar las tesis:

 

α) la magia subsiste en el pensamiento.

β) la verdadera incoherencia peca de sobria.

 

 

ALAMBRE DE PÚAS EN LA GALERÍA

 

Sobre una exposición de Guillermo Núñez

 

Si muriera cada vez que imagina la muerte

el reencarnado

volvería a su colección de mariposas torturadas

dando lentos pasos de convaleciente

o volvería a depositar una rosa

sobre un lecho de vidrios rotos.

 

Ya no es pintor sino coleccionista de sombras

sobre una fotografía intervenida por impactos de bala.

 

Ya no es la denuncia del miedo sino el miedo;

la castración del espíritu, la idea, o como se llame

aquella débil lámpara nocturna

que alumbra una casa en demolición.

 

 

EL PINTOR Y LA NADA

 

 

En laberinto de telas

busca dormido un lenguaje capaz de llevarlo a la salida

donde caracoles gritan espantados por el océano.

 

Una y otra vez se lanza contra las paredes

reproduciendo sin querer nuevos laberintos y muros;

vaciando la memoria paso a paso

hasta quedar analfabeto por completo.

 

Como ciego buscando objetos con su bastón

calcula espirales precisas que penetren la cerradura del misterio

para que la luz atrapada en burbujas

anide como las mariposas nocturnas en la palma de su mano.

 

 

GEOMETRÍA DE VANGUARDIA

 

 

En piezas rectangulares

con ventanas, puertas y libros

rectangulares:

los estudiantes son reñidos

por el pintor de vanguardia

por ignorar la geometría de Einstein.

 

Él, mientras tanto

a la sombra de un hongo atómico:

sueña en su cama elipsoidal

alaridos curvos como el universo.

 

 

ELEGIDOS DEL SOL

 

Éramos los elegidos del sol

Vicente Huidobro

 

Palabras en el pentagrama del vacío

o dibujos con tiza en una caverna,

de una u otra manera: conjuros contra la sombra

que da golpecitos en la ventana de un niño;

tinta que busca ser canción para los días de ceniza,

pero que pudo ser tinta negra

que se deforma cayendo al agua.

 

“Éramos los elegidos del sol”

pero no supimos subir como el follaje.

Nuestra fe era solamente misterio

y fuimos condenados a la visión

de montañas azules amenazadas por la espuma;

a ser vigilados por Orión, el cazador,

que vuelve a casa lanzando flechas de luz.

 

Éramos bellos

como el corazón de la liebre silvestre

sacrificada en vez de la princesa

pero preferimos

“la música que detiene al caminante”

los labios que nos demoran para siempre

en la contemplación de su gemido.

 

 

De “CARTA DE NAVEGACIÓN”

2006, Imprenta Almendral, San Felipe

 

 

TIERRA VIEJA

 

 

Tierra adentro

el sueño

es un país extraviado en el mapa:

 

un roquerío

            donde los amantes buscan refugio

            en el vértigo

            de zargazos en vaivén.

 

El puerto es una isla

una lámpara en el puente

                        donde ella espera:

 

METÁFORAS

            DE BARCOS Y MARINOS EBRIOS.

 

Entramos a territorio nuevo

sin brújula

sin hacer caso de las señales:

 

canto

            que asombra a su propio dueño

 

o lechuza blanca

que sobrevuela nuestro techo.

 

 

UN TIEMPO PRECEDE A OTRO

 

 

Una hoguera de gallos

            precede la mañana quebradiza

 

pero al silencio

            lo preceden palabras

 ahogadas en un pozo.

 

  

MECANISMO DEL CONJURO

 

 

Conjura viento y noche

carretas que penetran la bruma

donde agoniza el horizonte

 

sin mencionar noche

                        viento

            carretas

            bruma

 

para que horizonte

no se desvanezca en la hoja

 

ni el viento llame a nuestra ventana

con gritos de tiuque

o manzano derribado.

  

 

CAZADOR DE PALABRAS

 

 

Desprendido de su retrato

el artista adolescente

            camina por una playa:

 

escenario inmóvil

            con pozos de algas

que hipnotizan a los pájaros.

 

Entra a un esqueleto de pelícano

respirando grandes trozos de niebla.

 

Ha salido

a buscar el ocaso de las palabras:

 

La palabra gaviota

            pasa a ras del agua y se aleja.

 

La palabra niebla

            oxida las columnas de hueso

            donde yace.

 

La palabra arena

            se moja por el verde

            varado en el horizonte:

 

            LINEA QUE DIVIDE AL ESQUELETO

            EN DOS HEMISFERIOS SIMÉTRICOS.

 

Pero las palabras eluden la caza

simulando ser conchas vacías

enterradas a medias.

 

 

BAJO LA CONDENA DE SIRIO

 

 

Visitantes de ultratumba se consuelan

con la febril revisión de sus papiros.

 

En mapas de la otra orilla

no es consuelo ver labradores bajo el sol.

                                                                                                                                                                                                                                                                       

En el otro Nilo

continúa la mecánica del impuesto   

vigilados por Sirio la corona

en la noche fértil de los geómetras.

 

Para el moderno visitante -aún-

los campos de la muerte son recinto de faraón:

 

en butacas numeradas

contemplan un teatro de mimos

en el sueño póstumo de la casa propia.

 

Pero no hay cartas de naufragio

para el joven visitante de ultratumba

 

Apenas

una que otra señal recibida por azar:

 

una constelación que moja su lecho flotante

o la simulación del otoño en una copa.

 

 

REVELACIÓN DE LOS SIGNOS

 

 

Constelación llamada Mosca Atacameña

por el Poeta Cruz en el cielo austral:

 

compás de puntos luminosos

en picada hacia el escorpión, vasija

con grecas pintadas, u oráculo

de algún dios sin templo.

 

No hay certeza:

           

la imprecisión de los signos

se confabula contra el entendimiento

 

signo y significado parodian

la paradoja del huevo y la gallina, en fin:

 

se dice algo distinto de lo que se cree decir

no por mala voluntad

ni por agregar misterio

 

sino por causa de Babel

            y su paisaje de catástrofe.

 

 

CONTRA UN CIELO EN BLANCO

 

 

Pájaros callan

a quienes parodian su canto.

 

Sobre un cuaderno de caligrafía

-pentagrama donde caen los acordes-

el paisaje canta por si solo

en Sol, en Caldeo.

 

Pero en el revés del paisaje:

 

la partitura son cables eléctricos

y los pájaros en la línea, notas

de melodías al azar.

 

O bien

podría ser la curvatura de la higuera:

 

¿Cuál sería la música escrita

por siete tordos en las ramas?

 

  

EN LA CUADRÍCULA DE LOS CAMPOS

 

 

En el Mondrian desteñido por el sol de las ferias

La cuadrícula representa el alma o su paisaje:

 

Lo vertical:

lo masculino

lo armónico

lo estático

y el espacio.

 

Lo horizontal:

lo femenino, lo melódico, lo dinámico y el tiempo.

 

Y son los campos pintados por el abstracto

la cuadrícula de las parras en su faena.

 

Y son balazos en el aire el gorrión a su caída

hasta que la belleza

                        medida por el compás de los griegos

 

Se quiebra

en

dia

go

nal

por una bicicleta.

 

 

PÁJARO MOSCA

 

 

A un limonero de tierra firme

llega con el otoño:

 

bajo ciertos ángulos de luz

su espalda es azul metálica

pero en otras posiciones

EL COLIBRÍ ES UNA FLOR NEGRA.

 

Hacia la noche

el pájaro mosca es velocidad pura, sin cuerpo

UN RELÁMPAGO QUE NOS DESORIENTA.

 

Pero al dormir es verde -o bien-

ya no se le puede ver fundido con el aire.

 

Aquella es la indeterminación del colibrí

no se le puede conocer quieto

ya que embalsamado

MUERTO DE MANERA DECORATIVA

ya no es colibrí

sino el reflejo de una mosca en el espejo.

 

 

 

De “RÍO BABEL”

2007, Ediciones Casa de Barro, San Felipe

 

 

 

ROTACIÓN

 

 

Un castillo de naipes la escritura:

 

en cualquier momento se nos viene encima

y no pasa nada:           huellas

de codorniz en el trumao.

 

En cambio, un solo grillo, si lo quisiera

podría invertir la rotación de la tierra.

 

 

ACUARELA

 

 

Estamos aquí para pesar el tiempo

                       y no

                       para copiar el paisaje:

 

caudal de acuarela bajo los puentes

campos, sauces de acuarela.

 

El misterio es que los segundos se alargan

                                   bostezan o aceleran

 

el paisaje, por su parte, nunca es el mismo

entonces por que repetir su colina

y su matorral de cardos hasta el cansancio:

 

el paisaje

es la demora del viento entre las ramas.

 

 

AMPARO

 

 

Busquemos

la constelación del oso bajo un limonero.

 

Traer una palabra del silencio, cerrar los ojos,

soplar una brasa en la hora del hielo.

 

¿Quién cierra las puertas de golpe o apaga la luz?

¿Cómo se lee un escorpión cabeza abajo?

 

Traer una palabra en la hora que duele Babel.

 

Busquemos

la constelación del perro al amparo de la higuera.

 

 

URDIEMBRE

 

 

Llegas al gran algarrobo

al enorme viejo en el centro de un páramo.

 

La luz salta de risco en risco, la sierra

se ilumina con golpes de óleo

el paisaje como pintura del Greco:

         verde y gris

 

y bajo un cielo de resurrección

aún enhebras el mismo hilo

                               dando vueltas la palabra

                               en rito de bautizo

 

tejiendo y destejiendo la misma red

urdiendo caligramas en coa

discurso de profeta en el desierto de la hoja

 

                                         papel por papel

                                         diente por diente

buscando

el quinto punto cardinal, cuando solo basta

                                        con silbar

seguir al perro vago que habla con loica

    en gorjeo de guayacán.

 

 

RUTA 57

 

 

A medio camino de la autopista

un carro desmantelado:          fumadero de yerba

para liturgia del peregrino.

 

Señales de tránsito informan

                                               la proximidad

del Apocalipsis

 

trabajos en el camino desvían al acantilado

el viento peina pastizales

duermen los vagabundos, cardos y cajas de vino.

 

A medio camino de ninguna parte

la carretera es un largo tarot dado vuelta

                      

al margen, un tejedor de totora

                        despide vehículos con un gesto

                        y acumula nubes en la mirada.

 

 

EXPRESO

 

 

Vagabundo sentado en la cuneta

su rostro al viento: bálsamo de páramo

   silvestre

ráfagas de travesía en los prados del Edén.

 

La carretera a la espalda: pellejo de perros al sol

basura y velocidad entre los cardos

                                              camiones blindados

                                              y sol en latas.

 

Ángel abandonado a la intemperie

o campesino esperando la micro, en fin:

hombre visto por la ventanilla del expreso

                                                       Sodoma

                                                       Gomorra

entre la eternidad y fábricas vacías.

 

El viejo mira un plano sin talar

un espino del eriazo, nebulosa en flor:

 

y los pasajeros rectos

logran la distancia más corta entre dos prisiones:

aire calefaccionado, baño químico y video porno:

 

caminan dormidos por el pastizal

hacia el único algarrobo, enorme,

descanso de los ahorcados y refugio

de la liebre lunar  y ya no despiertan

sino sentados

en la cuneta de la ciudad imaginaria.

 

 

REALISMO

 

 

La galleta de soda se quiebra en la boca

                                                    el humo

                                                    desliza

realismo, descripción pariente    lejana

                                                    infinita

del espejo:

 

De Sol a Luna un compás traza la tarde

se adhiere asfalto, se interna brea.

 

El pasado en procesión de virgen, muda:

fotografía puesta en movimiento

por los mecanismos del recuerdo. Protagonista

                                                       veo personajes

que burlan el tiempo en un jardín

                                                       vagamente

                                                       conocido:

un sueño a fin de cuentas

ajustado al marcapasos.

 

La palabra se quiebra en la página.

 

 

SOLITARIO

 

 

Cartas brillan en el Pool de la pantalla

a la sombra del jazz, incienso

                      bisutería mística.

 

Leyendo cinegrama en carpa redonda

las manos en el mouse, placer del rey

bastos, brisca, truco, adivinanza:

 

el destino es un siete de corazones

                     una copa, el número de oro.

 

Verde es el color del dinero, destellos

que lanza el monitor:

 

el jugador fuma remolinos en pipa de agua

el puntaje de la soledad aumenta

                          a medida que callamos.

 

 

POLIS

 

 

Urbe neodadá, carritos de completos

papas fritas, basuritas en general.

 

Mesopotamia. Metadramas en plaza de Putaendo

darle con escopeta a la garza

polis griega o tablero español

peón de fundo y mosco chichero

ejército patriota bajo la droga solar.

 

Urbe cordillerana cielo abajo

azul de sangre monarca, oxígeno.

 

Alejandría.      Malabaristas, lanzadores de puñales

bellas chicas y brochetas al salir.

Circo Francfort: leones sepultados

por sanidad, círculo de payaso violento.

 

Circo cilindro de caballitos recortados

escapulario, pulserita fluorescente, cosa

                                   de no perder la fe.

 

  

CLANDESTINO

 

 

Ni andrógino ni pantera: hermafrodita

                                        negro

                                        langosta en la barra

todo en azul mediterráneo

antes fue casa patronal, disco gay

                                      ahora es el Bar Galaxia

                                      barrio Bellavista

luego de la hecatombe y el graffiti.

 

La noche rumbo norte, velas hinchadas

contra la cascada por la música

impulso de las neuronas a las estrellas.

 

Las mujeres son de Creta: Vía Láctea, rojo el pelo

cuello de palma blanca

                          oleaje por hombros, dos medias lunas

                          párpado y pestaña felina

y su lomo delfín emerge, braceando en lago de cerveza.

 

Pero el negro ya está borracho y la sueca tienta el ritmo

mide la gravedad con su taco aguja

improvisan borrachos y rojo y espuma

varían en milímetro mil años de música

                                               electrónica la codorniz

                                               pálida en su velamen.

 

En la barra:     largo tablón de suicida, escritorcillo

sostengo un vaso de licor: al interior

un iceberg y una polilla: ¿a quién ladrarán

a esta hora los perros del llano?

 

Un vibráfono el hielo que navega la escritura

jardín, patio de Tántalo, delicias

Bar Galaxia, velas hinchadas y viento al revés.

 

 

De “MÚSICO DE LA CORTE”

2008, Ediciones Fuga, Valparaíso.

 

 

LO TRADICIONAL, LO INNOVADOR

 

Mi bella máquina de escribir que suena al final de cada línea

y es tan rápida como un aire de Jazz.

Blaise Cendrars

 

Lo innovador:             colgar ropa de un alambre.

Lo tradicional:            construcciones licuadas

por la lluvia nuclear.

 

Concluyamos la línea de manera

que lo mejor quede vibrando.

 

Lo innovador:             el zumbido de los cables

en suite de alta tensión.

 

Lo tradicional:            cuervos en los cables

azules por la demora

hasta que arda un sol hermafrodita.

 

 

TOQUÉ FRACTURAS AL CAER

 

 

Oyes la música del terremoto

en un pie, sobre puente de vidrio

 

ondas y fracturas despiertan

cuando el acantilado abre su relámpago

 

ahí tomas la maraca

(como la cabeza de un dios fantástico)

y tocas al caer para desenredar la grieta

al revés del sismo

 

fracturas alfa y ondas beta se duermen

para volver al puente sobre acantilados.

 

 

EL ANÁLISIS DE LA OBRA ES LA OBRA

 

 

Aparecí en peyote a mitad de la escena

 

el público era la obra

yo, el único espectador:

 

de un balazo partí la caja del clavicordio

de otro balazo

hice un péndulo de los candelabros

 

la obra empezó a fluir hacia el escape

y cada salida de proyectil

era un silencio al vértigo de la estampida.

 

 

FLAUTA DE HUESO

 

Ese árbol / tiene un violín adentro.

Oscar Hahn

 

En hueso de prisionero

tallé un par de lunas menguantes

la constelación de la zorra

y los agujeros del mes.

 

Es cosa de soplar

o de poner horizontalmente

a los gemidos de la servidumbre

para que flauta diga lo que tiene que decir

de manera completamente autónoma

 

y si le doy cuerda

es solo por despistar a los gendarmes

pasatiempo, solamente

para ver crujir los engranajes del aire.

 

 

LOS DEDOS DEL PIANISTA

RECUERDAN A LOS AGUJEROS DE LA FLAUTA

 

 

Ella era el vibráfono:

 

la pulsaba entre las piernas

y respondía con un círculo en el aire.

 

Droga de vez en cuando

sexo de vez en cuando

mucha nada y poca santidad.

 

En su memoria

colgué a pendular su calzón de un hilo.

 

Cada vez que los vientos subterráneos

soplaban un terremoto

el péndulo escribía una fuga en la troposfera.

 

Cada vez que ondas de placer subían al catre

su calzón se dividía en coleópteros azules.

 

Hay poco más que decir

ella tomó el camino del arte

yo la indigencia pura

 

éramos dos cuerdas paralelas

círculos en el cielo de una laguna.

 

 

UNA PIANISTA DE NOVENTA AÑOS

 

 

Por ser un hombre de papel

fui condenado a permanecer en el centro

de una cama redonda

 

allí se desnudaba de vez en cuando

la dueña de la pensión:

 

una pianista de noventa años

que daba cuerda a una máquina de escribir

oculta en el ropero

 

yo leía la escritura en mi lomo

como el tordo su destello en el agua

 

a veces me visitaban las ideas

en forma de polillas, conejos o alacranes

 

una tarde la pianista

(vuelta adolescente durante el sueño)

 

clavó sus dedos en la máquina hasta el desmayo

y fui yo el papel donde se tumbó su biografía.

 

 

CON TRUCO APRENDIDO EN EL PRESIDIO

 

 

Con su armónica de plata vieja

y la dentadura de los vagabundos

 

el cantor cañero guarda un sol de mediodía

una guitarra color iguana

y la memoria de todas las canciones

 

con truco aprendido en el presidio

hace volar codornices de un silbo

 

y con las grietas de la tierra en la frente

saca una voz templada en pipa de roble

 

es un bardo ciego de cuerdas de lata

cuando con su voz de temblor en lo oscuro

grazna, para despertar a los vagos del camino.

 

 

 

De “SALONES”

2009, Manual Ediciones, Rancagua.

 

 

SALONES

 

 

  • Perros de galería roban un ídolo de oro dadá, críticos de lar cuelgan trenzas de ajo en gesto de repudio.

 

  • Museo de arte protomoderno: un chileno de origen otomano, realiza homenaje a los desaparecidos: esparce arena de Atacama, siluetas de sal en el lienzo. Para no desaparecer en la inmensidad de la sala, rompe dibujos hechos con la vista vendada, pues la sala es una estación ferroviaria donde aún silban los vapores del carbón.

 

  • Guardias conspiran en la inauguración: planean robar el féretro de Kandinsky, vigilados por subguardias se desvisten y gesticulan frente a un Mondrian falsificado.

 

  • Una guerra civil montada en palacio de bellas artes, un tanque de cartón con manchas de vaca, una colección de fusiles para matar el vacío. La tela es un campo de batalla, y sobre las líneas topográficas: soldados arrastran su carromato de satélites, su mira infrarroja, su códice maya en el siglo cuarenta.

 

  • Los vigilantes son alfiles y caballos en el piso de la galería, cada movimiento tras la pista de un cliente es la jugada que un teórico calcula en prosa.

  

TRES FOTÓGRAFOS

 

“Odio profundamente la fotografía”

Claudio Bravo, pintor hiperrealista

 

  1. Americana, turista de catástrofes, guarda en caja de fieltro los cuerpos de la guerra ya que la ciudad es un cementerio abierto, si lo que busca es la meditación, caen los pensamientos como plomo caliente, si pretende ser la denuncia, su hora ya pasó, pues no se llora hoy a los muertos de Troya.

 

  1. Un chileno registra la masacre de Ruanda pero sepulta las fotografías. Arrepentido de la imagen, propone la ceguera del blanco y los ojos de un niño testigo de la matanza. Es como quien escribe de la muerte, pero sin mencionar esa palabra: quien asoma su curiosidad a la caja de Pandora, pide olvidar a gritos y en llamas.

 

  1. El hombre trae la quietud de un camino rural y el papel disuelve un muro agrietado como la tierra, cebollas que congelaron el tiempo en oro viejo, y errantes de las últimas aldeas de la sierra: circenses, mecánicos, predicadores, vagabundos, niños de aldea, pues aún el sol es un camino que une las colinas con una sierpe.

 

LA TENTACIÓN DE LESBIA

 

 

  • Se podría concluir frente a la pintura del gozo: en ella se aman las Beatrices en prados de jardín cubista, o permanece Lesbia dormida en arpilleras, pintadas por el ciclo astral de los campesinos.

 

  • La única ventana con luz eléctrica, encierra su acto de tirar la ropa: grandes polillas cuelgan sus prendas en el aire, pues han revelado la tentación de los planetas. Al buscar silencio bajo la sábana, se apagan los ojos de los búhos, entonces la oscuridad gira completamente y la ciudad queda bocabajo.

 

  • Un gato con voz de alarma, la luz de la bencinera, las curvas de neón en la comida china, una luna de oro y sus gemelos: los ojos del gato.

 

  • Muros de sodio cuando el sonámbulo despierta: sentado en su cama a rayas, busca la frecuencia de los trasnochados en su magnetófono -satélites con forma de crustáceo- sintoniza los Cantos de Maldoror y las rancheras del estío. Se duerme cuando la claridad brota de los vidrios.

 

  • La colisión de un felino y su antídoto, originan los estertores de las palomas en los cables eléctricos.

 

  • Si luego de orbitar sus prendas en la bombilla, Lesbia mima al pececito azul de látex, la pecera: un óleo pintado en el aire, goza una pequeña marejada de celos.

  

NADAR

 

 

  • La fotografía acaba de inventar, el primer modelo es una mesa, sobre la mesa un mantel blanco, una copa y una fuente. El fondo parece manchado por ácido.

 

  • El segundo objeto capturado es la mirada de una actriz, contra el fondo negro, el rostro es luna menguante y el observador del papel, un astrónomo que asoma en sus grietas.

 

  • Los historiadores llevan su mano en el bolsillo de la chaqueta, el seño severo y un gesto desértico, los músicos llevan un monóculo y la partitura del aire entre los dedos.

 

  • El jardinero del mal permanece de medio perfil, la sombra de un alcatraz cruza sus pupilas, usa chaqueta de barrio marino y está en otra parte, en la isla de los muertos imaginarios, por eso el muro se funde con la figura.

 

  • La fotografía ha muerto hace algunos momentos, desde entonces caen papeles negros y los antiguos han cruzado los límites color sepia que separan la reproducción del presente.

 

INSTRUMENTOS DE GUERRA

 

 

  • La cámara fotográfica es caja de doble filo: un ojo es de vidrio y retiene la osamenta; el otro sigue a las ballenas en su jardín submarino.

 

  • La balanza es una máquina que inclina los muros, como la cuerda se oculta de la luz, la retuerce un ciego que imagina la hora de los eclipses.

 

  • El interferómetro podría leer las líneas de la mano, por eso los gitanos lo esconden el la última carpa con medialunas, en él se miran las niñas que duermen en la higuera.

 

  • Un sextante con forma de dragón derriba los asteroides del enemigo, ha sido desviado de su función erótica, pues ya no frota los tatuajes de la bóveda, apenas mide la cicatriz nocturna.

 

  • El telescopio, creado para conocer las nervaduras de las galaxias, solo puede leer la imaginación de los dioses.

 

  • Frente al osciloscopio de la aldea, ancianos esperan noticias de la guerra, pues todos los profetas perdieron las piernas y el ojo del equilibrio.

 

  • El huevo de la cosmología en órbita de coleóptero, al cascarlo aparece una bestia de luz, un lagarto que abre su corazón al cruzar el prisma.

 

  • En la caja de ondas, el brujo lee los días que faltan para la llegada de los bombarderos, deja caer pétalos en un acuario y las curvas expansivas quiebran el tímpano de nonatos.

 

  • El baúl fotográfico quedó vacío, pues todas las marionetas de guerra han ido al jardín de los muertos felices. El vacío de la caja es una catedral de cartón, el silencio que la habita es el vidrio del ojo.

 

AFORISMOS DE UN APRENDIZ DEL COLOR

 

 

  1. La imaginación es un pez dorado que flota en el centro de una pintura, su luz no es de este mundo, así que los peces de la envidia lo convencen que es una aberración.

 

  1. Atrofian la quimera para no salir del canon, pero intentan superar el modelo con escuadra y compás religioso.

 

  1. Lo espontáneo no necesita corrección, la impostura se maquilla, piedra pulida por condena, pero sin pulido no aparecen las vetas.

 

  1. El misterio tiene voz de ánima: ver una mujer a través de una cortina, evoca más erotismo que la fotografía de una cortesana en su baño de burbujas. Miento: depende de la cortina y las burbujas.

 

  1. Equilibrio: nada falta, nada sobra, de un sauce ondulan trenzas de oro falso, de los cables eléctricos cuelgan gotas de agua, la luz ha quedado encerrada en su frontera.

 

  1. Escribir con tinta amarilla sobre un fondo de constelaciones, de lo contrario usar un lápiz de carbón piedra.

 

  1. ¿Qué pasa por la mente del pintor? humo que sale de un saxofón y una mujer pintada por Modigliani. Su mente es una buhardilla donde se desnuda una gitana.

 

  1. El cuadro es un artificio para ver el futuro.

 

  1. De no haber riesgo, todas las telas serían bodegones. Si gobernara el temor a lo inconcluso, el mundo nunca habría dejado de ser la primera aldea.

 

  1. Cualquier acto podría contener poesía, cualquier texto en verso o prosa podría tener un final de cuerdas vibrando y un pez dorado que lo atraviesa.





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 Referencia
Felipe Moncada Mijic.  "Felipe Moncada Mijic. Selección de Poemas.."  Cantos del Bastón. Ed. Bernardo González Koppmann. Talca, Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.    8 de marzo de 2010.
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