Estación Olvido
El rincón más gris de tu lejanía
trae pájaros de escarcha;
era la casa donde regamos el jardín
con brotes de mitología griega.
Por sus raíces desfilaba Jasón
con argonautas disfrazados de olvido;
todo fue una primavera de aguas
que vertía por desfiladeros;
en la cumbre, grandes rocas
esperaban cercenar nuestras cabezas.
Olvidé viejas mariposas
en libros hurtados a la luz;
ya no recuerdo las estrellas
ni aquella medialuna árabe
de turbantes escapando
hacia la oquedad de la tierra.
Se diluye el gran cometa
que pulveriza el siglo;
tendidos estamos bajo una noche
que abandona lerdos cuerpos
rodeados de cíclopes.
Profesor
En la sala de clases
yace
Prometeo encadenado.
Un águila
le come las entrañas.
La anciana
Ella era hermosa
como Ruth espigando en su viudez,
podrá vagar por estrechas calles
buscando a la Beatriz de Dante
entre ventanas de bienvenida
o bailar como Salomé
en noches de alegría e incertidumbre.
Ella mira el cielo
resignada de estrellas negras
esperando la llegada de dioses mitológicos.
Levántate de esa cama de bronce
para destruir fantasmas
que el Quijote no logra dispersar,
o contemplar el Nilo verde
de la Alejandría del Magno Conquistador;
ven a rescatar los jardines colgantes
de la Babilonia moderna;
no permitas que el mundo
sea una herida en tu costado esencial ...
Detrás del velador de mármol
la humanidad consume su historia
en los huesos cansados de la anciana
Partida
Me fui
en este amanecer
cuando la hoja otoñal
moría arrastrada por el viento.
Yo esperaba la fría noche;
espesa bruma
impedía a la luna
asumir expresiones.
Yo sé que muero,
no te importe;
siempre soñé la niebla
consumiendo sombreros.
Hago una fiesta a la orilla de tus ojos
Hago una fiesta
a la orilla de tu vestido.
Mujer, en tu cuerpo
se congregan los pueblos;
todas las razas pasan por tus senos
amamantando profetas y guerreros.
Hago una gran bacanal
a la orilla de tus ojos
que llenaron la prehistoria
compleja de nuestra especie
y sembraron astronautas
siguiendo la deriva cósmica.
Por ti los hombres
han desfilado entre llantos y flores
naciendo una y otra vez.
Hago una fiesta
en tu vientre
donde todos somos niños.
Zapato en el pasto
Ese zapato
a la deriva de los hombres,
recordando
sus pedestres aventuras,
ha varado en el pasto
donde una lombriz
pasea
la eternidad
de los cordones.
Avenida Manuel Larraín
Esta calle era un río
y aún despierta con olor
a peces antiguos,
el fondo se fue llenando
de adoquines y golondrinas;
por aqui pasaba un auto negro
con parachoques y espejos brillantes,
tan a los lejos, como flores
que amarillas descansaban
en sus laderas.
Hoy escucho ruidos de micros
saltando sobre el asfalto caluroso,
lleno de voces,colegios y risas...
Sí,aún risas en esta calle
que entre piedras pasea
en busca de ranas y juncos
que salen de viejas puertas.
Paisaje
Una gaviota
picotea el sol
y derrama
el amanecer
sobre la playa.
Ramal ferroviario abandonado
Los rieles apenas contienen
una margarita entre hierba seca.
El tiempo
jardín vacío a la orilla
de espectros sin nombres.
Aquí la impaciencia
tiene las puertas cerradas,
porque ellas contienen
seres anclados
en cosas cubiertas de polvo pretérito,
como mirando a los hombres
encorvarse con el peso de la nostalgia.
¿Acaso la ausencia
es otra dimensión del tiempo?
no hay colores sobre el horizonte,
sólo mariposas dormidas de estío.
Abejas zumban monotonía
posándose en muros de adobe,
rayados con clavos oxidados
mostrando nombres como heridas resecas.
En una estación olvidada
el pitazo de un tren
puede despertarnos a la eternidad.
Capilla
Sentado,
escuchando la liturgia,
siento el roce de tus dedos.
Y hacia el sol
saltan ángeles.
Viento
El viento es el mismo
de épocas pretéritas;
aquí siempre vuela
trayendo de todos lados
paisajes de rostros amados.
El viento nunca es distinto,
pues lleva los techos de las casas
dejando arena entre muebles.
Unos dedos buscan entre el polvo
secretos antiguos
y encuentra cenizas
acumuladas en el alma,
y si pasa entre los árboles
hace una mueca y silba
porque siempre sopla
porque es eterno.
Entre cruces
de un olvidado cementerio
se esconde un cántaro
que lo absorbe
cuando se escapa
de las manos
del viejo molinero sentado
triturando el tiempo.
Cuando hablan de ti
Si me preguntan por ti
hablaré de juncos
que olvidaron la orilla
y canciones de grillos nocturnos;
Invocaré la presencia
de materiales cósmicos
arrancando con sus luces
de castillos con ventanas destrozadas,
descubriré la lluvia turbia
que no deja acercarse al estanque
de cisnes con su cuello negro
oteando el horizonte
y se esconden en el fango.
Si me preguntan por ti
les hablaré de la arena
que aparece en mis ojos
cuando me miro
dentro del espejo de tus sueños,
y si vuelven a preguntar
miraré la raya del horizonte
mientras del cielo se descuelgan
pájaros escarchados
contra un sol que agoniza
en el vientre de la tierra.
El cartero
El cartero vació mariposas
en mis manos,
desbordó los grises de mi sombra
apareciendo difusa las imágenes
que me atan a tu cadencia.
Puedo rasgar este paisaje ya olvidado,
pero colores pintan nuevamente
tus desbordes de ternura.
Pasos previos danzan risas
que aún acuden a este llamado
del cartero
que se aleja
con su canasto de sueños.