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Poesía : Castellano

Versión impresora


Ramón Riquelme. Selección de poemas
Por Ivo Maldonado y Bernardo González

 

 

 

EL AGUA

El agua
en la mañana
corta
el sol
a pedazos.
El agua destroza
la comunión de las piedras,
el agua
lava
el pecado
del anciano.

 

 

EL ESCRITOR Y SUS DELIRIOS

Qué vale más: escribir sobre el vuelo de las flores
o asustar a los niños
con la próxima catástrofe.
Hoy ha venido un brujo
a contarme cosas
que ya me habían pasado.

 

 

DESTRUCCIÓN DE LA PERSONALIDAD

Me
fueron destruyendo mi personalidad
como si estuviera en una campana de vidrio;
al final de esta historia
ya no sé cómo me llamo;
sólo puedo testificar
que soy un queltehue
muerto de hambre.

 

 

FANDANGO

¿Qué palabras
puedo
usar
hoy
para decirte
lo que
ayer
no te dije
por mi timidez
increíble
para hablarte
de las bellas
cosas
alrededor
de las
cuales nos movemos
todos los días?
El silencio
es a veces
la mejor
declaración
de amor

 

VINAGRE Y SAL

Vinagre y sal
nos dio el verdugo
antes
de las preguntas.
Vinagre y sal
para que la memoria
recordara
los pecados antiguos.
Vinagre y sal sobre las heridas
abiertas
con las lanzas
cuyas cabezas
tenían
la cicuta
de la historia.

 

 

BENDICIÓN DEL AGUA

El agua
bendice
los pies cansados del hombre
después de haber buscado
por años
a su hermano
desaparecido
en las dunas
de San Antonio.

 

 

USTED DUERME DEMASIADO

 

Usted duerme demasiado
querida amiga
por eso nunca contesta
mis cartas de amor.

 

 

ARTE CINÉTICO

 

El ojo vio tu piel húmeda con el aire
del mar venido desde Tumbes
donde los cuerpos solían
iniciar el juego de los sentidos.

 

 

LECTURA

Vuelves a leer esos diarios antiguos
para saber dónde está la mentira.

 

 

DESTINO

Las arenas de la playa
y el bosque cercano
son el refugio del hombre
que ha perdido la memoria

 

 

HORA DE ALMUERZO

Los peces muertos
lo fresco de las verduras
te hacen recordar
la desaparecida imagen
de tu madre.

 

 

VEJEZ

Se te olvida todo: el dinero,
las fechas de aniversario,
poner la bandera frente de tu casa,
pero no se te olvida besarle
los frutos a esa niña
que te trae las empanadas
para el almuerzo.

 

 

LINEA

La línea que separa la vida de la muerte
es la nube que atraviesa
la calle donde vives.

 

 

MARILYN MONROE

Muerta
estás
en ese
Julio de 1961
por el Valíum
y el hastío
de no ser tú
misma,
mientras
medito
bajo los
tilos
de esa
plaza
pasa la mujer
con su amante;
yo decido matarlos
por haber
olvidado mi desamparo.

 

 

ESTATUARIA

Todos esperábamos
el fin del mundo;
cuando en el patio de la prisión
nos leyeron las sentencias
creíamos que el mar se había
abierto para nosotros
pero
Él nos abrió la luz
entre las sombras.

 

 

LA PARADOJA

Todos mis amigos están ya muertos,
convertidos en ceniza o viento;
el agua ha bendecido sus huesos
que ahora solamente serán
un montón de polvo
depositado en el marco de una ventana
o en el lomo de un libro;
siento el barro de este invierno
igual al otro que aconteció al cataclismo;
entonces las fieras preparaban su venganza
y parecía que esto nunca sucedería.

 

 

ADIÓS A LA DONCELLA
                              
a Kira Maldonado

Me han contado
que te vas
a una ciudad de
lluvias
donde no
se conoce
el sol.
Qué haré
para
contarte
mis historias
de
desamparo.

 

 

ALMA MAHLER

 

1

ALMA MAHLER

Desprotegida de ornamentos
y vestuario
llegó esa noche de invierno
al despacho del poeta,
pero cada loco tiene siempre caminos distintos
sobre todo cuando el poseso
quiere rescatar desde hace tiempo
el ojo de
La Estrella Mayor.
Entonces no hay atención
para asuntos cotidianos,
asuntos baladíes
o conversaciones de burgueses satisfechos
hablando sobre la poesía de Nicanor Parra
como el acto del bufón;
en medio de la multitud
está la muchacha aquella
que me entrevistó
para una revista cultural que nunca se publicó,
los borrachos y las putas elegantes
suelen siempre tener ocurrencias de divertimento.

 

 

6

MIRANDO EL MAR

Cuando se mira el mar se recuerdan mucha cosas
de la memoria en su vértigo:
el destino de los peces reventados por el fuego
de cualquier volcán
perdido en algún bosque del sur.
Lasas son lágrimas derramadas
por el primer amor perdido
entre el humo de los trenes
que van al norte
o al sur.
Mi madre lavando sus pies en la caleta “El Membrillo”,
es Enero de 1955
y estoy perdido y ahogado en medio de la multitud
que come sus presas de pollo
y toma
ese vino tinto rancio
donde los pobres
cada Domingo
creen en su propia felicidad.

 

 

7

AMARTE

Tener amor hacia mujer joven
es saber
que el hombre aún está vivo
salta a pie desnudo sobre
las piedras
que arden con el fuego
de los árboles quemados
cerca de la playa de Coliumo
donde el poeta Alfonso Alcalde
sigue escribiendo
El panorama ante nosotros.

 

 

9

AMOR DE LA INFANTA

Yo
no me atrevo a preguntar a la infanta
de sus amores antiguos.
La miro y recuerdo mis tiempos de vagabundo,
cuando por las calles
me iba a la biblioteca universitaria de Concepción
y hundía mi cabeza en los papeles
escritos de Alexander Block,
en los días de la revolución soviética.
Después el aire de incienso y dogma
de “El Padrecito Stalin”
todo lo echó a perder.

 

 

11

ABRAZO

Levemente
toco el cuerpo de la muchacha
y pienso
que pronto seré expulsado del paraíso
y eso me alegra.

 

 

21

LOS DÍAS DEL JÚBILO

Los días del júbilo
no volverán a estar más en nuestra memoria,
por lo menos
hasta que la nueva semilla dé sus frutos.
Entonces aprendí a besar
casi como jugando a las muchachas
que iban en nuestros desfiles
o miré de soslayo
los frutos pequeños de aquella socióloga
que nos hablaba de los libros de Mendel.

 

 

POEMAS INÉDITOS

 

 

LOS AMANTES

Los amantes se refugiaron

debajo de aquella escalera subterránea

para descubrirse tomados de la mano;

entonces el juego de los cuerpos desnudos

abrió las compuertas del universo

cuyas ciudades he olvidado.

Sólo el juego secreto de las manos sobre la piel

nos devuelve siempre al mismo lugar.

 

 

EL BAILE DE LAS RATAS

Bailan las ratas

sobre las maderas antiguas,

aquellas que cobijan camas

con sábanas perfumadas

por colonias y yerbas

traídas de extraños países

donde el aire es bañado

por el sol.

 

 

PASEO DEL PERRO CON SU AMO

 

El perro y su dueño circulan

por los senderos de la aldea;

cada uno recuerda sus vidas anteriores

sin el aire neblinoso de la nostalgia,

ni el sueño de las cosas no cumplidas.

El perro con su olfato

penetra en la raíz de las plantas

crecida en los callejones.

El amo canta las viejas canciones revolucionarias

definitivamente olvidadas por sus amigos;

con ellas mantiene la esperanza

de levantar la ciudad

donde resucitaremos todos.


BAUCHI

 

Por aquí anduvo el salmista

con su cayado

golpeando las piedras,

penetrando con el ojo

los archivos de la historia silenciosa;

ésa que los hombres del pueblo

han hecho

desde el primer día de la creación.

 

 

MIGUEL

 

Nunca hubo entre nosotros

un aire tan claro y transparente;

una estrella permanente

sobre la cabeza de los incrédulos.

 

 

AGLOMERACIONES

 

Me bebo el refresco

en la mesa de caoba

donde alguna vez

te conté mis sueños

como un niño perdido.

Te entregué mis secretos;

ellos debieron permanecer

en su lugar

esperando la llegada

de la estrella mayor.


LA PEQUEÑA ARDILLA


La pequeña ardilla

nos mira asustada

cuando esa tarde de octubre

iniciamos el juego de naipes.

Ella sabe que la seducción

puede venir en cualquier momento


LA HIJA

 

Allí está mi hija

contándome

cómo es la ciudad donde vive;

percibo en sus ojos

que ha descubierto

las calles y plazas

de un lugar

que hace años

he olvidado.

 

 

DESAYUNO

 

Pobre desayuno

el mío;

la pequeña taza de café

sobre el labio rosado

donde hace años

la lluvia no ha humedecido

la piel

del niño

que soy.

 

 

AJEDREZ

Muevo los peones,

y pierdo todas las jugadas:

el ojo

no logra olvidar

la transparencia de tu piel.



APROXIMACIONES A LA ESTRELLA MAYOR

a Gabriela Núñez

 

 

Era aquí el tiempo de las babosas y los silencios

encontrados en algún laberinto oscuro,

donde el ojo reposaba de su cansancio

en la búsqueda de hadas y serafines

supuestamente envejecidos;

el hombre dormita con su cabeza apoyada

en unos versos dichos por Bertolt Brecht.

 

 

Entonces pude verte

en medio de ese pequeño café

situado en alguna galería iluminado de la ciudad;

el aire se detuvo

y la estrella mayor estuvo allí,

dejando de girar en su baile enloquecido.

 

 

No supe

como nos vimos leyendo de nuevo

libros que había olvidado deliberadamente

para no sentirme culpable de traición

ante el ángel que cuida nuestros pasos.

Supe entonces

que había alguien como yo

conservando esa fe secreta en el hombre

y su liberación.

 

 

Olvidé mis angustia metafísicas

y las continuas referencias a las Cartas de San Pablo,

para volver al encantamiento barroco

de las palabras del Ché

y al recuerdo de aquellos días

donde la vida se jugaba

para alcanzar ese universo soñado

que no hemos olvidado

aún en esta noche

cuando el frío cala los huesos

y cruza las solitarias calles de la ciudad.

 

 

No sé si la vida de cada cual

será aproximarnos en la mirada

al latido de la muerte,

cuyo ojo escruta siempre

la piel del hombre y la mujer,

ese hilo comunicador

cuya virtud desconocemos

pero que ambos presentimos.

 

 

Nadie me pregunta por ti

en este sitio

donde voluntariamente he venido a vivir

para escapar de tus iras

nacidas

en aquella vejez anticipada.

 

 

Esos niños

juntan todas las cosas inútiles

que hay en las diversas piezas de la casa.

 

 

Los días del purgatorio

no se han terminado para nosotros;

los golpes y palos siguen cayendo

sobre la cabeza y diversas partes del cuerpo

de los incrédulos

que cada día

deben buscar el pan, los alimentos

para la sobrevivencia.

 

 

Cruzas la casa

cantando

nanas y aleluyas,

recordando los días

en que eras una alondra

buscando en los libros

los peligros de una vida

que pronto sería incierta.

 

 

La joven bailarina

va saltando por las piedras ojivales

del paseo peatonal de Concepción

 

 

Allí estarás

con tus ojos,

descubriendo ese universo

de sombras y calles perdidas

por donde alguna vez anduve.

 

 

Oremos en esta tarde de octubre

por tu rostro limpio

como el agua nacida desde la nieve.

Esa noche te ví llorar;

querías ser tu misma

(uno mismo

es el actor

de su fracaso cotidiano)

y no ese cuerpo buscado

en medio de la multitud del mediodía.

Entonces el aire se llenaba de sirenas y bastones

agitándose sobre nuestras cabezas.

 

 

Allí están las piedras

mirándose entre sí,

en aquella ventana…

Ellas

esperan regresar

a las arenas del desierto.






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 Referencia
Por Ivo Maldonado y Bernardo González.  "Ramón Riquelme. Selección de poemas."  Cantos del Bastón. Ed. Bernardo González Koppmann. Talca, Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   24 de junio de 2010.
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