Página Anterior Página Principal Buscar Archivo Correo del lector [an error occurred while processing this directive],  [an error occurred while processing this directive] Aumentar tamaño del texto Partir el texto en columnas Disminuir tamaño del texto

Castellano
El profesor fusilado
Bernardo González Koppmann

a Jorge Vilugrón (*)

 

 

Cómo es posible que no te busquen si estás

ahí, a sólo cien metros bajo el mar

con tu pierna quebrada, con tus libros

de Rulfo, con tu póster del Ché, aún

sangrando? Cómo es posible que te nieguen

y nadie haga un monolito o prendan velas

a una animita donde llorar por los caídos

por tus sueños rotos, por tamaña alevosía

ahora que han pasado los año como nieblas

mientras se llenan los canales de salmoneras

y la carretera austral de inocentes turistas?

 

Ay, hija; tú que ahora habitas en ese espacio

en esa paz culpable, te digo que si miras

hacia la bahía de Puerto Cisnes, sus contornos

si contemplas más allá de las bandurrias

de las artesanías pintorescas, de tus gatos

de las cervezas rubias y los kújenes

más allá de las obras de caridad de los curitas

del recuerdo de incendios de bosques nativos

y de fotos en sepia de colonos o chilotes

que desfilaban sobre el barro - pero nunca

aprendieron que la tierra es de todos -

te digo, mi pequeña, que si oteas el horizonte

rozando tus ojos hay un hombre tendido

durmiendo hace cuarenta años en el mar

a cien metros bajo el agua, que fue fusilado

en ese muelle con faroles, con escaños

con lanchitas, ahí, donde recuerdas a papá

 

El día de los justos tú vendrás

entre coroneles y sargentos

entre curas y jueces, entre agricultores

entre comidas típicas y souvenirs

entre postales de atardeceres, entre

merluzas y tuninas; tú, profesor

con tu llanto de madrugada

besando un crucifijo, amarrado

al poste 35, sin capuchón negro

ni disco rojo sobre el pecho

gritando Díganle a mi familia

que soy inocente, soy inocente…

quejándote en el suelo antes

del tiro de gracia del mayor Ríos

tú vendrás, Jorge Vilugrón

resurrecto y eterno, a decir

solamente, aquí me acribillaron

 

Magdalena, te escribo esta carta

o poema a fines del 2011; hace una

semana nos despedimos en este mismo

cuarto, en Talca. Ahora estás muy lejos

con tus seis añitos en Puerto Cisnes

Sólo te dejo estas palabras para que

sepas dónde habitas, que debes ser

buena con mamá, y aprender a leer

y a escribir para contar algún día

en Finlandia o donde vayas

que Jorge Vilugrón no ha muerto

porque tú, hija mía, lo viste caminando

sobre las verdes aguas del canal Puyuhuapi 

 

 

 

(*)         Profesor fusilado en el muelle de Puerto Cisnes -a los 27 años de edad- por efectivos del Ejército y Carabineros de Chile el 8 de octubre de 1973, sepultado en el mar y desde entonces desaparecido.

Subir
 Referencia
Bernardo González Koppmann.  "El profesor fusilado."  Cantos del Bastón. Ed. Bernardo González Koppmann. Talca, Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   15 de noviembre de 2011.
 <   >
© Derechos Reservados